01.
EMPRESA
02.
CATALOGO
03.
EXPOSICIONES Y EVENTOS
04.
COMO COMPRAR
05.
POLITICA DE USO
06.
REGALOS COLECTIVOS
07.
CONTACTENOS
    Buscador avanzado de arte uruguayo
Título / autor / estilo
Dimensiones (cm) Alto:    entre y
Ancho: entre y
Precio (USD) Entre y

Usted está en : Home > Notas de prensa - Möller de Berg, Federico

NOTAS DE PRENSA

Möller de Berg, Federico


“Federico Möller de Berg: Un artista y su mundo”, por Elisa Roubaud (Diario El País)

Una visita al apacible taller del escultor Federico Möller de Berg revela matices insospechados en el campo del pensamiento y los recuerdos. La belleza de sus obras no necesita sorprender a quien se acerca a esta casa por primera vez: es demasiado conocida. Pero hay una frescura muy especial, un aire de creación y renovación constante y fácil. Algo que nace en la franca y espontanea alegría de vivir del artista que sabe que ha cumplido devolver con creces los talentos que del Buen Dios recibió. Allí, en ese ambiente, El País de los Domingos conversó con el personaje.

Este es el trabajo al que me siento más ligado. Es el simple comentario de Federico Möller de Berg para que una pirámide humana en la que gracia y fuerza se conjugan para interpretar el hondo misterio de la existencia. Perfecto equilibrio de formas y volúmenes en figuras que se entrelazan en un acto de amor; se toman por los brazos en el momento del nacimiento; culminan unidos por sentimientos más firmes en la concreción de la familia. De la base a la cúspide, se pueden girar 360 grados de armonía total, hasta completar una historia que Möller de Berg señala que: empieza por los sentidos y termina en algo sagrado.

La gracia maciza de las bailarina; la dulzura, la profunda ternura de maternidades apenas sugeridas por un pliegue en la piedra, el yeso o la tierra cocida, tan dúctiles para Möller como el pincel, el lápiz, o la tinta. Es que la piedra, explica, uno la trabaja y ella va sugiriendo. Su obra es un reflejo claro, nítido, del mundo interior, del estado de alma que le dio vida. Así de claro y de nítido es el límite que separa las distintas etapas en la obra de toda su vida. Ya en los primeros dibujos que en apenas 15 o 20 minutos realizaba en la “Grande Chaumiere” de París en los años 20, se advertía la mano del escultor, la insinuación de los volúmenes, las formas que escapaban con fuerza del plano, la geometría de la línea que abruptamente se apartaba del primer dibujo naturalista. Veinte años más adelante son los mismos trazos los que se reconocen en abstracciones de los bosques de Punta del Este que no hacen más que realzar la realidad mojada y verde de los pinos, su jugoso aroma, la humedad de las truchas imaginadas con persistencia ante los trazos firmes de la tinta de imprenta, frente a blancos, negros o grises evocadores de mayor brillo y color. Yo soy más dibujante que escultor, confiesa sin embargo Möller de Berg.

 

De la música a la escultura

¿Por qué y cómo nació el escultor?

Desde niño tenía pasión por la música. Mi padre consintió, siempre tenía gran confianza en mí y le gustaba el cello. Pero el maestro opinó que por la posición debía empezar por el violín y así fue hasta que jugando me corté un dedo y eso me impidió continuar con este instrumento.

Para mi tanto el dibujo como la escultura han sido el tubo de escape, el desahogo de una tendencia artística natural que se había frustrado.

El taller es frío. Sobre la estufa a Kerosene una caldera humedece el aire. Las esculturas no están mudas. Los grupos de coros parecen cantar los recuerdos todavía vivos de los tiempos de coral del autor. Cada figura puede ser vista de todos los ángulos, siempre las líneas armonizan en figuras geométricas que dan equilibrio a la figura entera. Una fría matemática que está animada de hondo sentimiento. Un oficio probado que no necesita apuntes y surgen las tallas directas en la piedra noble, pulida y patinada para contraste de otras texturas. Todo interviene para la percepción del objeto. Para mí el tema eje es la maternidad. Bajo distintas formas se expresa el amor, la pareja humana, la nueva vida. Génesis perpetua... Seguir creando, el pensamiento es uno, sus formas son múltiples.

Un árbol más alto deja ver camelias de distintas formas y colores, por el vidrio en todo el largo de la pared. Han sido injertadas con rosas. El sol ya alto arranca otros brillos a los bronces, otros colores a las tierras. Y en la puerta escritos a mano, se leen pensamientos que guían hacia aquel mágico, simple, natural hecho del amor y de vida amasados con barro, alambre, yeso, piedra o mármol. Significar sin describir, se trata de desnaturalizar…. Hacer arte es valorizar…. No hay nada insignificante… las cosas toman valor imprimiéndoles amor…

 

Su vida en París

Será tal vez por eso que Möller de Berg espontáneamente comenta: ¡Aún a ésta edad cualquier cosa me da euforia! Y se remonta para explicarla a la primera juventud, cuando su padre lo dejó estudiando en París con dinero para un año, librado a la propia responsabilidad de administrarlo bien, de aprovechar realmente el tiempo.

¿Cómo fue su vida en París?

Eran los tiempos de post-guerra. La reacción contra el arte neoclásico que había alcanzado una decrepitud total, era grande. Creo que mi temperamento siempre me llevo al equilibrio. A las 7 de la mañana me levantaba para estar frente a “L’Ecole des Beaux Arts” antes de las 8 cuando abría. Después del almuerzo, a las 2 de la tarde a la “Grande Chaumiere”, donde tenía contacto con Emile Antoine Bourdel, uno de los grandes iniciadores del movimiento moderno. Entre esos dos caminos me he mantenido  mi obra y me ha hecho llegar a la conclusión de que “Aun separándose deliberadamente de las normas realistas sin por eso sacrificar los valores humanos” es una norma importante.

Möller de Berg no dejo nunca de lado la música que había sido su primera aproximación al arte. Todos los sábados y domingos, desde el Hotel Jouvens en Montparnasse de París donde vivía se dirigía al Concert Touche para pasar la tarde o al Pas de Loup. Hoy recuerda complacido aquellos días, sin la debilidad de la nostalgia con la mima fuerza en el sentimiento con que sus músculos mueven levantan y cambian de lugar las pesadas figuras que a toda la visa lo han acompañado.

Prefiero ser pobre pero conservar mis hijos acá en el taller. La vida es muy corta para separarse de lo que uno ha creado. ¡Y estos son hijos auténticos!...aquí no intervino la madre… 

El primer retrato, la primera escultura, desde lo alto de un espejo, también parece sonreír.


"El Artista y su obra", por Dirección de Museos del Gaucho y La Moneda" (Uruguay).

Es el último de la generación de los granes escultores figurativos nacionales, que integraron entre otros, José Luis Zorrilla de San Martín, José Belloni, Edmundo Prati y Bernabé Michelena, que continúa produciendo con singular brío, fuerza y frescura, en una única y ejemplar demostración de su vital capacidad creadora, su capacidad de trabajo excepcional y la vigencia de su quehacer mantenido por un espíritu que sigue siendo joven en su mensaje del eterno devenir del arte.

Figurativo por convicción interna, por su amor a lo humano, su maduro dominio de la forma, volumen y espacio, le ha permitido hacer verdaderos "procesos de abstracción", partiendo de los realistas hasta sincretismos cuasi metafísicos.  Sin caer en lo banal de partir de la nada para intentar crear formas.

Setenta años de labor fecunda y constante, sin renuncios y sin vacíos, con el mejor crédito de este maestro de la plástica nacional, con monumentos en la capital como los del Brigadier General Manuel Oribe, o el de José Batlle y Ordóñez frente al Palacio Legislativo (Montevideo), con obras en los Museos Nacional de Artes Plásticas y Visuales y Municipal de Bellas Artes, y un importante conjunto de premios en Salones Nacionales, Municipales y Bienales, habiendo sido, desde 1977 hasta su extinción, Presidente de la Comisión Nacional de Artes Plásticas y Visuales.

Por todo lo cual resulta del mayor interés y justicia esta Exposición Homenaje con el propósito de dejar un mensaje de enseñanza para los jóvenes, según el deseo del propio artista.

Museos del Gaucho y La Moneda, Oficina Administradora de Museos y Patrimonio Artístico.


"Narciso", Monumento de Federico Möller de Berg (Parque Rodó - Montevideo, Uruguay).








        NARCISO

Representa a Narciso, hijo del río Cefiso y de la ninfa Liriope. Al nacer, Tiresías el adivino predijo que viviría hasta que se viera a sí mismo. Pagado de su belleza despreció el amor de las ninfas y al verse reflejado en cierta ocasión en las tranquilas aguas de una fuente, se sintió tan atraido por su figura que murió enamorado de su propia imagen.


"El Esfuerzo", Monumento de Federico Möller de Berg (Montevideo, Uruguay).

EL ESFUERZO


Autor: Federico Moller de Berg, uruguayo (1900-1992).
Fecha de inauguración: 1932.
Ubicación: Plazuela "Grito de Ascencio", delimitada por José Ellauri, Ramón Massini y Luis Lamas.
Material empleado: Marmol blanco.
Material del basamento: Granito gris rústico.
Descripción: Figura masculina, semidesnuda, de pie, cargando sobre su hombro izquierdo una roca, mientras apoya su pie derecho sobre un montículo para facilitar el esfuerzo.

"Colección Nicolás García Uriburu", Maldonado (Uruguay).


Colección Nicolás García Uriburu
En la ciudad de Maldonado, a metros de la Catedral y en una antigua escuela ubicada en el histórico solar del Cuartel de Dragones, se encuentra la colección de Pintura y Escultura Nacional, donación Nicolás García Uriburu.

Esta valiosa colección y el edificio donde se exhibe fueron declaradas Monumentos Histórico por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación.

Donada al Estado uruguayo por el arquitecto Nicolás Garcia Uriburu, la colección original fue enriquecida notablemente por sucesivas donaciones de particulares y familiares de los artistas allí expuestos.

Las salas y el patio central de la ex-escuela Nro. 2 forman un conjunto de perfecta armonía. La colección nos introduce en un período de gran trascendencia en el arte uruguayo (1880 - 1945). Allí se exponen las obras de los escultores José Belloni, José L. Severino Pose, Edmundo Prati, Luis P. Cantú, Pablo Mañé, Federico Moller de Berg, Federico Soneira, Heber Ramos Paz y notables pinturas de Pedro Blanes Viale, Ernesto Laroche, Carlos de Santiago, Carlos A. Castellanos, José Cúneo, Rafael Barradas y otros destacados artistas.

Esta colección, junto al Cuartel de Dragones, el Museo de Arte Americano, el Museo Regional F. Mazzoni y el Museo San Fernando, ubicado en el centro histórico de la ciudad, hacen de Maldonado, una ciudad de gran actividad cultural durante todo el año.

"Federico Möller de Berg", por Prof. Walter Laroche (Presidente del Cí­rculo de Bellas Artes).

Nació en Montevideo a fines del siglo pasado.  Cursó estudios en la Escuela Industrial orientando su vocación bajo la dirección del escultor argentino Luis Falcini en los años que este plástico se dedicó a la docencia en nuestro medio. (1919).  En los comienzos del año veinte, Möller de Berg viajó a Europa con esa llama animadora de los más despiertos sueños realizadores.  Residió en París cursando estudios en la Grande Chaumiere con Bourdelle y con Boucher en I'Ecole de Beaux Arts.  Una estada en su tierra natal se cumple en el año 1922, en que regresa a París donde permaneció hasta 1928, manteniéndose en continuado estudio con Bourdelle.

Allí asimiló el trascender de la tradición escultórica del viejo Mundo, afinó sus modelos y profundizando su oficio escuchó los latidos creacionales de su gran maestro.

En ese ambiente se agitó el alma del plástico compatriota y allí se concretó el impulso definitivo del futuro gran artista.

Su obra como escultor le proporciona al país muy buenos motivos que adornan plazas y paseos públicos de la ciudad.

En su obra de temática variada, priman sus estudios de desnudos realizados en yesos, y en tallas en mármol y en piedra:  "Torso" bronce, en la estatuaria urbana, "Torso" en arenisca rosada, presentando a la Bienal Nacional de 1962 en la que resultó triunfante ambas obras llenas de volúmenes con un sentido armónico de la forma;  "El esfuerzo", mármol en la estatuaria urbana, realizado en París con modelo vivo, "Narciso", mármol realizado en París por encargo directo de la Comuna Montevideana, ubicado en el Lago del Parque Rodó en 1934 y entre otros, "Atleta", "Ofrenda" de la Comisión Nacional de Bellas Artes a la UNESCO", todas obras de un realizador seguro.

Su labor es pensada, elaborada.  No es el fruto de una impaciencia ni de improvisaciones.  Es el fruto de un ardor diariamente reanimado.  Frente a los cuerpos modelos de sus concepciones se presenta como un experto analizador de los mecanismos secretos de cada parte, que, en la labor del escultor cobran, una existencia propia al transcribirlos en una representación ideal.

En medio del bullicio de la época sus obras atraen las miradas por el misterio de los volúmenes y el ritmo de los movimientos.

Möller de Berg ha hecho escultura funeraria y religiosa.  Ejemplo de esta última está el motivo que decora el tímpano de la fachada principal de la Iglesia de San Juan Bautista, en la zona de Pocitos (Montevideo, Uruguay).  Como escultor intimista, Möller de Berg es notable y asimismo lo es en la escultura monumental ecuestre.

Difícil resulta hacer este tipo de escultura ajustada a las descripciones de personajes o de la escena preparadas en las bases del concurso respectivo, donde la inspiración del artista sufre limitaciones.  Sin embargo Möller de Berg ha salido airoso en su Monumento al Brigadier General Manuel Oribe.

Esta obra es el fruto de largos estudios:  trazos y líneas ordenando, ambientando, arquitecturando, diríamos, la estampa del Prócer par aque la figura no se diluyera en el espacio abierto destinado a su colocación.  La figura serena, elegante, se ajusta a la iconografía del mismo.

Es arte difícil decimos porque si resulta relativamente fácil ubicar la figura del jinete bien sentado sobre la silla y sus pies estribados, no es lo mismo la estampa del caballo que exige un respeto por la natomía científica y de la artística, para reproducir un ejemplar de proporciones correctas, de perfección dentro de la raza a que pertenece.

A la escultura ecuestre tal vez le sea a la que mejor le cabe la definición de que "la escultura es el lenguaje del ritmo de la inmovilidad".  En muchas esculturas puede inmovilizarse la vida buscando con ello una plástica estática propicia al deleite de la contemplación.  Ello no tiene cabida en la escultura ecuestre donde el movimiento es fundamental.  De ahí, lo difícil de reproducir el caballo en los movimientos y posturas normales para el equilibrio estable, porque el caballo no puede hacer movimientos y posturas que no las permitan su estructura anatómica.  La escultura ecuestre está llena de representaciones de ejemplares que no siempre están en las normales posturas de andar al paso, trote largo o corto, galope o carrera, movimientos éstos que tienen una fatal coordinación con los del cuello del caballo y de la cola.

Möller de Berg está acertado en la escultura ecuestre que comentamos;  nos presenta un ejemplar de remos finos, cráneo ancho en la frente, ojos grandes y orejas echadas hacia adelante, actitud pujante.  El caballo está representado, parado, detenido en su andar.  Así lo indica la pata trasera derecha con el impulso para proseguir andando;  lo expresa también la leve retención de la rienda, la posición de la cabeza del caballo y su boca en la posición adoptada ante la presión del freno.

El monumento a José Batlle y Ordóñez también es obra de Federico Möller de Berg.  A la idea de levantar el Monumento al destacado  hombre público, le siguió la resolución de la Junta Departamental de Montevideo de noviembre de 1968 que autorizó el emplazamiento de dicho monumento en el enjardinado que rodea al Palacio Legislativo con frente al lado Norte (Avenidas Daniel Fernández Crespo y Gral. Flores).  La piedra fundamental se colocó el 20 de octubre de 1970 y entre otros documentos figuran en la caja un pergamino que recoge la cremonia y un ejemplar (fotocopia) de la primera página de la edición inaugural del Diario "El Día", 16 de junio de 1886.

Este monumento presenta al homenajeado en figura de cuerpo entero de pie, cabeza descuberta recogiendo la imagen del estadista uruguayo.

Las etapas de la versión del monumento al bronce se cumplieron entre los años 1971 y 1972 en la Fundición Rolando Vignale.

Möller de Berg ejerció muchos años la docencia en la Universidad y otros Institutos Culturales, y fue profesor de Historia del Arte, asignatura que ejerció en el Círculo de Bellas Artes.  Larga es la serie de premios, medallas, diplomas, distinciones obtenidas en certámenes artísticos nacionales, oficiales, como asimismo la realización de obras monumentales por encargo directo o ganadas en concursos.

Fue Presidente de la Comisión Nacional de Bellas Artes en varios períodos y miembro del Jurado en Salones de Arte oficiales y municipales.

Fue un gran dibujante, ameno conferenciante y como escultor figura ente los de más relevancia en el ambiente rioplatense.

Al hacerse el balance de la trayectoria artística de Möller de Berg, es válido decir que de sus obras ya consagradas, lo que surge vigente son las aristas de un gran escultor, modelador de un gran estilo y de un pensador.  En sus obras así concebidas, en mármol, en piedra, en terracota, en yeso, según los requerimientos de su emoción, se presiente los dedos vibrantes del escultor que apresó el barro y lo volvió existencia.

Prof. Waler Laroche

CIUDADELA 1427/35 - C.P. 11.000 - TELÉFONO (00598) 2 908 12 42 - MONTEVIDEO - URUGUAY info@portondesanpedro.com